La Coctelera

Categoría: Fotos de Registro

Vestida para salir

Literatura
Poemas, letras para disfrutar

"Lucía Borsani, se asoma desde el lado claro de la luna y con el alma desnuda hoy se viste para salir. Contundente como la vida y con su collar de corazones en el cuello, esta mujer auténtica y cristalina planta letras para cosechar poemas. Sabedora del oficio de escribir, nos regala con su voz poeta todas y cada una de las llaves que abren el amor y cierran el desamor, que liberan lágrimas y descubren risas y sonrisas. Este nuevo poemario nos lleva por los bosques y jardines, sube montañas y se aferra de todas las cornisas y así, en cada estación de su existencia recoge todos los latídos de su sabio corazón. Pasear por sus páginas es un camino seguro que sabe a verdad." contratapa del libro por: Mariana Navarrete.

Desnudez

puedo desprenderme de todo
menos
de esta extraña rutina de teclearte
Vida
de arroparme de letras
y cada vez más desnuda
no atreverme acaso
a tutearte.

Me encanta que me encantes

y puedas derribarme las mayúsculas
maniatarme todos los verbos
cancelar cada vocablo
postergarme
justo
hasta el teclado de tu piel.

Lucía Borsani- Vestida para Salir- Agosto 2010

Ocho curiosidades de la fotografía

Entre luces y sombras

El padre de la fotografía la bautizó inicialmente con el nombre de “heliografía”. (foto Daniel Kruger) ->

Niépce obtuvo las primeras fotografías exponiendo placas metálicas a la luz de sol. Por eso al procedimiento utilizado lo llamó heliografía, del griego helios (“sol”) y grafía (“escritura” o “dibujo”) El nombre definitivo de fotografía se lo debemos a Sir John F.W. Herschel, que acuñó el término en 1839.

El primer libro ilustrado con fotografías se titulaba Pencil of Nature (“El lápiz de la Naturaleza”).
Fue publicado en Londres entre 1844 y 1846, en seis entregas. Su autor, Henry Fox Talbot, anunciaba en sus páginas “el inicio de un nuevo arte” y mostraba sus potenciales aplicaciones en ciencia y tecnología.

La fotografía forense nació en 1866, fundada por el escocés Allan Pinkerton.
Pinkerton, que tras mudarse a Estados Unidos se convirtió en el primer detective de Chicago, puso en práctica la fotografía criminal para reconocer a los delincuentes, disciplina que posteriormente sería llamada fotografía judicial y a la que hoy se conoce como fotografía forense. Su objetivo es mostrar detalladamente aquello que escapa a la inspección ocular.

"Usted aprieta el botón, nosotros hacemos el resto" fue el eslogan con el que se puso a la venta la primera cámara de fotos “popular”.
Se trataba de una cámara muy manejable, comercializada por la Eastman Kodak Company, que se vendía en 1888 cargada con un carrete de 100 fotos y lista para utilizar. Una vez usada se enviaba a la casa Kodak, que extraía el carrete, revelaba las fotos y las devolvía junto a la cámara nuevamente cargada. Con su llegada al mercado el uso de la fotografía se extendió a toda la población.

Los niños muestran un talento natural como fotógrafos.
Esa fue la conclusión de un estudio realizado en 2002 por la Universidad de Birmingham, Reino Unido. Los investigadores también comprobaron que el motivo escogido por los “fotógrafos infantiles” evoluciona con la edad. Así, los niños de cuatro años eligen fotografiar elementos emocionales, como sus padres, o imágenes visualmente estimulantes con colores brillantes. A partir de los once años se observa una tendencia a tomar las imágenes de espacios abiertos y naturales, buscando elementos “estéticamente atractivos”. Y al alcanzar la adolescencia, la fotografía se convierte en una actividad social más que les ayuda a relacionarse con los amigos.

El primer producto fotosensible que se utilizó fue el betún de Judea.

Este alquitrán natural, conocido desde la antigüedad, era obtenido originalmente de la superficie del Mar Muerto, donde emerge continuamente del fondo. En el siglo XIX se empezó a extraer también de las rocas bituminosas. Tradicionalmente se utilizaba para embalsamar las momias egipcias, para calafatear los barcos o para hacer nivelaciones en Babilonia. Y Joseph Niépce comprobó que entre sus múltiples propiedades también estaba la sensibilidad a la luz. En efecto, el betún endurece y se blanquea al recibir luz, aunque necesita muchas horas de exposición. Por eso la primera fotografía de la historia tuvo que permanecer expuesta al sol durante 8 horas.

Robert Capa fue el fotógrafo de guerra más famoso del siglo XX.

Cuando estalló la Guerra Civil española se trasladó a nuestro país convirtiéndose en testigo directo de la contienda desde el lado republicano. Una de sus fotografías, “El soldado caído” (conocida también como “Muerte de un miliciano“), se convirtió en un icono de la contienda se hizo mundialmente famosa. En ella Capa logró recoger el momento preciso en que el miliciano Federico Borrell muere en Cerro Muriano, en el frente de Córdoba, el 5 de septiembre de 1936, tiroteado por un francotirador.

Ver la fotografía de la persona amada reduce el dolor.

Explorando el cerebro de 15 voluntarios con ayuda de resonancia magnética, Arthur Aron, profesor de psicología en la Universidad de New York, ha demostrado que las áreas del cerebro activadas al ver la foto de tu pareja pueden reducir el dolor hasta en un 44%, tal como lo hace el paracetamol.(!)

Las "grandes fotografías"

Fotoperiodísmo

Premios y tragedias, de la mano

"Estaba horrorizado, diciéndome a gritos que eso no podía estar sucediendo. Pero al mismo tiempo verificaba si la luz estaba bien, cambiaba de cámara, era tan consciente de mi trabajo como fotógrafo como del olor a sangre y a sudor de los hombres a su alrededor."

La "antorcha humana" (Soweto 1990)

...Cuando Greg Marinovich volvió al diario donde trabajaba, sus compañeros le sugirieron que presentara las fotos a Associated Press. Era su oportunidad de ganar un lugar en el mundo del periodismo, y eso era posible gracias al salvaje asesinato de un hombre. La víctima fue un zulú: un chico se acercó al hombre que yacía inerte, desarmó la molotov que tenía preparada y roció al hombre con nafta. Después, le tendió su caja de fósforos a uno de los hombres que había participado del linchamiento. El hombre al que creyó muerto estaba corriendo hacia el campo, envuelto en llamas.

En abril de 1991, esta foto de Marinovich que se llamó "Antorcha Humana", ganó el premio  Pulitzer...

Nota relacionada: http://www.imagenestw.com.ar/index.php/fotografia/notas/404-etica-y-fotoperiodismo

Un autor polémico

Olivero Toscani siempre rebelde

Que la comunicación visual es el arte de este siglo. Que el marketing está arruinando todo. Que si Goya viviera sería fotógrafo. Estas y otras cosas dijo el artista italiano que se hizo famoso como el irreverente ideólogo de las campañas de Benetton.

Estética. Las imágenes de Toscani enfrentan al público a temas cotidianos de actualidad de una forma directa, contundente, y muchas veces tan incómodas como polémicas - Foto:  razzaumana/italia.

El fotógrafo está realizando un trabajo que busca mostrar las diferencias étnicas e históricas entre sus compatriotas que retrata en iguales condiciones, sobre fondo blanco y con la vista a cámara. "La imperfección del ser humano", ésa es la cuestión - Por Daniel Merle

En los años 90 hubo sólo un fotógrafo cuya notoriedad traspasó los límites del mundillo de la prensa y la publicidad para convertirse en un nombre reconocido por el gran público. La razón de su fama se debió a la decisión de los hermanos Benetton de difundir su marca con la campaña United Colors of Benetton, creada y fotografiada por el milanés Oliverio Toscani

Toscani fue contra todas las reglas del marketing. Su mensaje nada tenía que ver con los productos Benetton. Se hicieron conocidas, y controvertidas, sus imágenes que enfrentaban al público con temas tales como el SIDA, la homosexualidad, la genitalidad, los desórdenes alimentarios, la discrimación racial, la guerra.

Con un contenido visual claro, simple y colorido, el fotógrafo inundó las calles de las principales capitales del mundo con los descomunales afiches de la etiqueta verde. Todavía se recuerda aquella imagen en la que los padres de un enfermo terminal de VIH toman la mano de su hijo desfalleciente en la cama. O el atrevido retrato de una monja y un sacerdote, besándose en la boca.

Toscani declara que si no era con Benetton, hubiera sido con Levi’s o con cualquier otra marca. Que habría hecho lo mismo. "Benetton hace suéteres y quiere ganar dinero. Yo quería probar que se puede ir en contra de todas las reglas y ser un ganador. El marketing está arruinando la economía, el diseño, la cultura, todo."

En 1990, el milanés creó y dirigió Colors, la primera revista global del mundo. "Traté de interesar a varios editores para que me ayudaran con el proyecto. Nadie creyó que se podía hacer un éxito editorial que no incluyera noticias o celebrities." Para celebrar el vigésimo aniversario, el magazine se distribuyó en cuarenta países y se publicó en cuatro idiomas, en tres ediciones. El cubano Erik Ravelo, su actual director creativo, trabajó en la Argentina durante los mejores años de la Agencia Agulla & Baccetti.

Oliverio Toscani se educó en la Escuela de Artes Aplicadas de Zurich y desde 1982 y hasta 2000 hizo las campañas de la familia Benetton. Ese mismo año abandonó la compañía en medio de un escándalo provocado por su idea de retratar a treinta condenados a muerte en Estados Unidos en esa época. El gobierno federal prohibió la publicación de esas fotos, pero la campaña siguió su curso en toda Europa.

Después de finalizar su relación con Benetton, Toscani continuó con su estilo irreverente y las firmas Spirit, Valentino, Chanel, Fiorucci, Toyota, entre otras muchas, han seguido confiándole su imagen.

Con una fotografía de la modelo francesa Isabelle Caro, desnuda, en 2007 Toscani irrumpió nuevamente en las primeras planas de los diarios. La joven padecía de una anorexia extrema. El afiche era parte de la campaña de la firma Nolita.

Los críticos siempre han sido ambivalentes con la obra de este italiano que ha diversificado su imagen en otras actividades como el diseño de anteojos, la producción de aceite de oliva o los vinos. "No me arrepiento de ninguna foto de las que he hecho; en todo caso, de no haber ido más allá", confiesa este artista, de 68 años, a LNR.

Hijo del primer fotoperiodista del Corriere della Sera y formado durante el esplendor de las revistas ilustradas de las décadas del 50 y del 60, Toscani es un apasionado lector. Cuando le piden su opinión sobre la fotografía de prensa no duda en afirmar que una foto empieza a existir cuando es publicada y dictamina: ?"La fotografía existe, lo que ya no existe es el fotoperiodismo". Lo que Toscani hace con esta sentencia es comparar aquel periodismo del que se nutrió con el que hoy se ve en los medios. "Más del noventa por ciento de lo que sabemos es porque vemos fotografías, que son la memoria histórica humana. Tenemos una responsabilidad por esa condición. Cuando una foto no tiene sentido, se convierte en una pieza de arte y es colgada en las paredes de una galería." Durante la conversación telefónica con LNR, en más de una ocasión Toscani volverá a esta bisagra entre fotografía y arte. "Si Goya viviera, no estaría pintando en estos tiempos. Sería fotógrafo", arriesga.
Arte y creatividad

Para Toscani, la comunicación visual es el arte de este siglo. Con sentido premonitorio creó en 1993 Fábrica: un laboratorio de creatividad que recibe a jóvenes artistas de todo el planeta que investigan nuevas formas de comunicación utilizando fotografía, video, cine, arquitectura. Siempre aplicadas a una amplia variedad de causas sociales, disciplinas económicas, al medio ambiente o las ciencias.

Pero aun cuando busca transmitir algo de su vasta experiencia a las nuevas generaciones, él no se reconoce en su rol como un docente. Incluso, a fines del mes pasado concurrió al campus del Festival PhotoEspaña 2011 para dar una clase magistral junto a su compatriota Ernesto Bazán y el español Javier Vallhonrat. "Yo no soy un profesor, soy un profesional que cuenta a los jóvenes cómo es para mí tomar fotografías –aclara–. Soy fotógrafo y cualquiera puede serlo, como cualquiera con un lápiz puede escribir, aunque eso no lo convierte automáticamente en autor.?Ese camino que hay que recorrer, es lo que intento transmitir a mis alumnos.?Soy un artista, como un escultor, un arquitecto o un pintor."

En simultáneo con su trabajo de publicista, entrepreneur y comunicador visual, Toscani desarrolla desde hace un año el proyecto Razzaumana/Italia. Asociado con La Sterpaia (la agencia de comunicación creada por su hijo, Rocco), comenzó a fotografiar a compatriotas, sobre la base de las diferencias, morfológicas, étnicas, históricas. Los retrata en un lugar con luz natural y con la sola condición de un fondo blanco único, que los ubica a todos en un pie de igualdad frente a los ojos del espectador. "Apunto a mostrar a través de esos rostros las fuentes de la humanidad, de la cultura. Es una idea que estoy autofinanciando. Tengo la intención de extenderla a los 24 países que tocan el mar Mediterráneo: Italia, Francia, España, Marruecos, Libia, Túnez, Israel, Turquía, Yugoslavia..."

En cuanto al método que utiliza para esta tarea, comenta que no es de los fotógrafos que tienen que conocer a quienes retrata.Como le sucedía a su amigo Richard Avedon, de quien refiere una cualidad extraordinaria: él podía captar la neurosis humana. "Lo único que busco de ellos es que me miren y se pregunten quién soy yo. Hay una gran diferencia. Cuando me miran, puedo ver cómo son sus personalidades. ¡No pienses que estoy tomando tu foto!, les digo.?Porque la gente se comporta de una manera artificial cuando posa. Entonces les pido que miren, que no se preocupen por actuar."

Razzaumana está hecho de fotos de pasaporte. Nada es tan preciso como una foto carnet. Todas las personas son hermosas, pero no es la belleza lo que él está buscando. Lo que busca es documentar las diferencias. La imperfección del ser humano.

De la misma manera que con fotografías simples Toscani responde a reflexiones mucho más intrincadas; es que a la hora de repensar el sentido de su arte, se pregunta: ¿Hubiera existido Julio César si la fotografía hubiera sido posible en esos tiempos? ¿Qué pensaríamos de Jesús? ¿Lo veríamos como un profeta, o un bromista??¿Como hubiera sido el colonialismo europeo en América si hubiera existido la fotografía? Probablemente, todos los conquistadores hubieran terminado en la cárcel.

Fotografía

La importancia de una cultura visual

Ojo

"...Jamás olvidaré aquel momento en que mi profesor de laboratorio le preguntó a uno de los alumnos: ¿tú ves muchas fotografías, verdad? Entonces, me acerqué a sus imágenes y descubrí que tenían algo especial, estaban muy bien compuestas, desprendían buen gusto. Por aquel entonces yo tenía 18 años y ningún conocimiento de historia de la fotografía, pero esas palabras se quedaron rondando en mi mente.

De aquel tiempo a esta parte el mundo de la fotografía ha crecido a pasos agigantados. Tenemos a nuestro alcalce millones de imágenes a golpe de click, quizá demasiadas para nuestro entendimiento. Pero ahí están. Podemos valorar interiormente, comentar públicamente. No obstante, ¿hasta qué punto puede ésto servirnos como fotógrafos?

Indudablemente depende de para qué utilicemos la fotografía. Si nuestra meta está enfocada a exponer en galerías y pertenecer a un grupo más artístico, tendremos que poner nuestra mirada en los grandes fotógrafos, porque sólo ellos han llegado al olimpo siendo parte de los más importantes múseos y son ellos quienes nos van a dar las pistas para ir educando a nuestro ojo devorador de imágenes, que actúa sin cierto criterio a veces.

Museo de Louvre
El Museo del Louvre, uno de los mejores contenedores visuales del mundo.

Si queremos movernos en este terreno, no vale con encerrarnos delante de nuestro ordenador. Debemos experimentar las sensaciones que nos provoca ver una exposición en vivo. Tratar no sólo de entender lo que se nos está planteando (para ello es muy bueno, si no conocemos al autor, ayudarnos con folletos explicativos) si no fijarnos en lo material, cómo se presentan las imágenes, tipos de papel, soportes. Pensar para nosotros mismos cómo hubiésemos hecho ese tipo de fotografía, de exposición. A la larga son ejercicios que agudizan nuestra capacidad creadora.

Pero no sólo de fotografías podemos nutrirnos, la pintura y la escultura nos abren otra dimensión.perspectiva, ésa que se inventó en el Renacimiento y de la que actualmente se sigue hablando cuando mostramos una foto. Luces, claroscuros, colores, un sinfín de fuentes de inspiración para nuestro trabajo. La escultura es ideal para reconocer los volúmenes, para pensar en tridimensional y ejercitar nuestra mirada que nos ayudará mucho a la hora de hacer retratos.

Pensar en fotografía a través de la pintura puede ser muy enriquecedor. Tenemos que tener en cuenta que los cánones de representación de la fotografía vienen marcados por la cultura visual nos rodea lo queramos o no. El cine puede ser también un recurso de lo más inmediato.

Hay que intenetar ver las películas analizándolas desde un punto de vista estético, centrándote en los planos más allá de la historia. Y luego da un paso más, si una película te ha gustado formalmente, echa mano de los créditos finales e investiga sobre su director de fotografía, eso te llevará a ver más imágenes para enriquecerte visualmente, es lo que nos interesa.

Camino hacia la cultura visual
El camino hacia una cultura visual hay que recorrerlo día a día.

En definitiva, nútrete de imágenes consideradas de calidad por la crítica. Por supuesto que un fotógrafo debe tener instinto, pero también se nota mucho cuando tiene una fuerte cultura visual a sus espaldas.

La misteriosa foto

Un beso que hace hablar al mundo

Fue tomada en Vancouver en medio de los violentos disturbios generados tras un partido de hockey. Su autor estaba allí para retratar el caos cuando captó a esta pareja, que yacía en la calle “entre la policía antidisturbios y un espectacular incendio". Nadie sabe quiénes son ni por qué lo hicieron, pero esta imagen parece ser una dura competidora de aquella tomada en agosto de 1945 en Times Square (Nueva York) en la que un marine que besa apasionadamente a una enfermera.

Agosto de 1945, una abarrotada Times Square de Nueva York y un marine que besa apasionadamente a una enfermera. La imagen ’Historia de un beso’ ha dado la vuelta al mundo, pero ahora más de 60 años después le ha salido una dura competidora en Vancouver (Canadá). ¿Se están besando? ¿La está socorriendo? ¿Es un montaje?¿Cómo es posible que hubiera amor entre tanta violencia?

Los graves disturbios de hace dos días en Vancouver tras la derrota del equipo de hockey de los Canucks frente a los Bruins de Boston no sólo dejaron imágenes de violencia y destrucción, sino también una imagen que ha entrado ya en la historia de los misterios.

Una joven pareja, ajena a las cargas policiales, a las porras y al gas lacrimógeno aparece tumbada en medio de una calle en lo que parece ser una apasionado beso.

La fotografía ha dado la vuelta al mundo a través de las redes sociales, pero ni siquiera su autor Rich Lam, de la agencia Getty, puede asegurar si era un beso u otra cosa.

Según cuenta ’The Guardian’ y reproduce hoy el diario El Mundo de España en su edición on line, mientras Lam intentaba tomar imágenes de los disturbios vio a la pareja: "Yo estaba a unos 20 ó 30 metros de distancia y aparecieron en medio de la calle (...) No creo que alguno de ellos estuviera herido". Tomó varias imágenes del momento y entonces desaparecieron del encuadre de su cámara.

El fotógrafo explica cómo sucedió todo. En medio del caos, con coches ardiendo, la policía cargando contra los seguidores de los Canucks, con fuego en las casas del alrededor "me di cuenta que en medio del cordón policial yacían en la calle entre la policía antidisturbios y un espectacular incendio".

"En un primer momento no me di cuenta y fue mi editor más tarde repasando las imágenes cuando se percató de que no era una pareja herida sino que se estaban besando", explica el fotógrafo. Ahora bien, nadie sabe quiénes son ni por qué lo hicieron.

Y es que la violenta noche no sólo imágenes de alterados prendiendo fuego a todo lo que pillaban o de policías cargando, la noche que vivió Vancouver dejó un sinfín de imágenes curiosas poco habituales en altercados de este tipo.

Gente posando frente a coches en llamas, jóvenes encendiéndose cigarros con el fuego de unas papeleras, hombres con las piernas de maniquíes tocando la guitarra... Vancouver se convirtió en una vidriera de arte urbano violento, donde sólo quedó el rescoldo de un beso en medio de la furia.

Libro de autor

La Fábrica y el MoMA coeditan
El ojo del fotógrafo, de John Szarkowski

szarkowski-lafabrica-1_300PES.- La Fábrica Editorial y el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York coeditan El ojo del fotógrafo, un volumen clásico de la historia de la fotografía escrito por el crítico y comisario de fotografía más importante e influyente de su tiempo, John Szarkowski. La presente edición, primera en lengua castellana, pone a disposición del lector este emblemático libro escrito por el director emérito del departamento de fotografía del MoMA.

El ojo del fotógrafo nació a partir de una exposición de 1964 y fue publicado por primera vez en 1966. Es una excelente introducción al arte de la fotografía que reúne 173 imágenes tanto de respetados maestros como de fotógrafos desconocidos que permiten bosquejar el lenguaje visual y creativo de la fotografía y revelan el extraordinario alcance y posibilidades del medio fotográfico.

En la década de los 60, el mundo de la fotografía estaba lejos de ser lo que es hoy en día, con sus espacios en museos, galerías, universidades y el mercado del arte. Fue en ese momento cuando Szarkowski concibió El ojo del fotógrafo, un manual para educar al reducido pero creciente y entusiasta público que en ese momento tenía la fotografía. El propio autor era fotógrafo, lo que le llevó a identificar las principales características y problemas del medio, contribuyendo a formular un vocabulario particular y una perspectiva crítica.

szarkowski-lafabrica-2_300Fotógrafo desconocido. Pareja con daguerrotipo, ca. 1850. Daguerrotipo. Virginia Cuthbert Elliott, Búfalo, Nueva York

El volumen reflexiona acerca de cómo la invención de la fotografía trajo consigo un método de creación de imágenes radicalmente nuevo, basado no en la síntesis sino en la selección. La diferencia era básica: las pinturas se crean, se construyen a partir de un conjunto de esquemas, habilidades y actitudes tradicionales; las fotografías, sin embargo, se toman. Esta diferencia planteó un problema creativo de nueva índole: ¿cómo podría ese proceso mecánico y ausente ofrecer imágenes significativas en términos humanos; imágenes dotadas de claridad, coherencia y perspectiva? Este libro investiga las características visuales de la fotografía y las razones que las explican. Se interesa por la tradición y el estilo fotográficos, con el sentido posibilista que el fotógrafo aplica hoy día a su trabajo.

szarkowski-lafabrica-3_300Fotógrafo desconocido. Una boda, s. f.

John Szarkowski divide las imágenes en cinco apartados, en cada uno de los cuales se examinan las diversas alternativas a que se enfrenta el artista cámara en mano: La cosa en sí, El detalle, El marco, Tiempo y Posición aventajada. Para ello utiliza 173 fotografías en blanco y negro de autores tan destacados como Berenice Abbott, Manuel Álvarez Bravo, Eugène Atget, Richard Avedon, Brassaï, Julia Margaret Cameron, Henri Cartier-Bresson, Robert Doisneau, Elliott Erwitt, Robert Frank, William Klein, Dorothea Lange, Edweard Muybridge, Irving Penn, August Sander, W. Eugene Smith, Edward Steichen, Paul Strand y Edward Weston.

John Szarkowski (EE.UU., 1925 - 2007) usó su primera cámara a los once años. Comenzó sus estudios en la Universidad de Wisconsin, pero tuvo que interrumpirlos para servir en el ejército durante la II Guerra Mundial. A su regreso continuó estudiando y se licenció en Historia en 1947. En 1962 se incorpora a la plantilla del Museo de Arte Moderno de Nueva York (posteriormente denominado MoMA), ya como fotógrafo consumado y con dos libros publicados. Dentro de las muchas y determinantes exposiciones que comisarió destacan colectivas como New Documents (1967), Mirrors and Windows (1978) y Photography Until Now (1990). Fue el primero en descubrir el talento de Diane Arbus, Lee Friedlander y Garry Winogrand, entre otros, y organizó muestras individuales de autores como William Eggleston y Eugene Atget. Sus libros The Photographer's Eye (1964) y Looking at Photographs: 100 Pictures From the Collection of the Museum of Modern Art (1973) son referentes obligados en los programas de estudio de Historia del Arte.

----Miércoles 08 de Junio de 2011 - Manuel López

El ojo del fotógrafo. John Szarkowski. La Fábrica Editorial. 156 páginas.

Argentinos en la cima del Everest

Hicieron cumbre

Un equipo formado íntegramente por argentinos, que habían ido el año pasado, volvió este año para hacer cumbre en el pico más alto del mundo. Ahora, intentarán coronar la “Herradura de Khumbu”, un trío de gigantes cuyas cimas nunca fueron alcanzadas por una misma expedición de montañistas.

Leo McLean y Willie Benegas compartiendo una picada improvisada en la nieve. Con sólo doce meses de diferencia, la bandera argentina volvió a flamear bien alto en la cima del Everest. Después de dos meses de caminatas y escaladas, la expedición argentina comandada por Damián Benegas alcanzó la cima de la montaña más alta del mundo, a 8.848 metros de altura.

Para llegar a la cumbre, los montañistas debieron soportar un clima adverso con muy bajas temperaturas y vientos de más de 160 km por hora. En el ascenso, sufrieron la deserción de Willie Benegas, hermano mellizo de Daimán, quien debió abandonar la expedición a causa de una úlcera ocular. El escalador, uno de los más reconocidos internacionalmente, intentaba coronar la cima más alta del mundo por onceava vez, pero esta vez no pudo ser.

A pesar de estos contratiempos, pudieron alcanzar el desafío y celebrar después de varios días de muchos nervios y ansiedad en el campamento 4, a 7900 metros sobre el nivel del mar, mientras esperaban que el clima les permita atacar la cumbre. “La previa estuvo cargada de sensaciones. El clima estaba ideal, sol radiante y la temperatura perfecta, aunque por momentos llegamos a tener adentro de las carpas 58 grados bajo cero. Esperábamos la ventana de buen clima para lograr el tan esperado ascenso, por suerte el grupo contaba con excelente ánimo y salud”, relató Damián Benegas. “Al igual que el año pasado, el clima estuvo bravo y nos obligó a ser pacientes y esperar que se abra una ventana para poder atacar la cumbre”, agregó Damián Benegas.

Por su parte, Leonardo McLean, logró alcanzar con este ascenso el Seven Summit, como se conoce el circuito de las cumbres más altas de cada continente, una de las conquistas más prestigiosas en el mundo del montañismo. La felicidad para McLean fue doble, ya que, además del logro recién mencionado, este año pudo darse una revancha y dejar atrás del mal trago del año pasado, cuando tuvo que abandonar forzadamente la expedición al Everest por una infección renal.

El otro protagonista de este ascenso exitoso es el mendocino Matías Erroz, quien en julio del año pasado alcanzó la cima del Lhotse (8516 metros sobre el nivel del mar), la cuarta montaña más alta del mundo. Por su parte, Leo McLean, comentó con mucha emoción: “Estamos todos muy bien, repuestos de nuestras dolencias y alguna que otra enfermedad. Luego de la experiencia del año pasado, por mi parte estaba con un poco de nervios. Pero ahora sí disfrutando mucho la experiencia y el hecho de haber alcanzado la Cumbre del Everest”.

“Creamos una fuerte comunión entre todos los miembros de la expedición, algo que es clave para el ánimo y la convivencia.Ahora vamos por la herradura del Khumbu”, sostuvo Damián Benegas. Lejos de conformarse con la reciente conquista del Everest, ahora el equipo se dividirá para intentar coronar también los picos del Lhotse (8516) y el Nuptse (7861). Estas dos montañas, junto al Everest, componen lo que se conoce como la “Herradura de Khumbu”, un trío de gigantes cuyas cimas, hasta el momento, nunca fueron coronadas por una misma expedición de montañistas.