CAMBALACHE
FOTOS ETERNAS
Parece que fue ayer y sin embargo fue hace mucho tiempo. Pasaron muchas cosas, el camino fue largo y lleno de vericuetos. Nuestros recuerdos se superponen, se confunden, se deforman. Las fechas se alteran y los detalles secundarios se olvidan, pero ahí está esa foto, ese grupo de gente tan joven y prometedora, tan personal y tan aguerrida, y parece ayer. Uno trata de descifrar en qué estaba pensando exactamente al oír el clic de aquella cámara (no digital, por supuesto). ¿Quién tomó esa foto? Se ve que es verano; ¿en qué otra estación se puede estar en una playa en traje de baño? ¿Hay una fecha? No…, qué maldita costumbre de no especificar… Claro:es que cuando uno sonrió y miró el pajarito la vida era tan cortita, la edad tan temprana, el camino del futuro tan largo –casi eterno– que ¿a quién le importaba precisar el día, el mes o el año? Esa era cosa de viejos. Sin embargo, no me puedo hacer el gil… Eso fue a comienzos de la década del setenta… Debía de estar en los treinta años… Parece menos… ¡Qué joven, por Dios! Trato de incrustarme en esa arena amarillenta por el tiempo, de recordar qué canción emitía esa radio portátil semioculta por los bolsos y los bronceadores. Hay dos que ya no están. ¿Quién iba a pensarlo?, ¿quién podía imaginar la muerte aquella tarde?
Hay tres que viven en Europa, otro que creo que está en Estados Unidos pero del que nunca se supo más nada… A dos los sigo viendo bastante seguido y hay otro del cual no puedo recordar su nombre, perdón… ¡Mi Dios!, ¿quién era? Y allí atrás, esa gente a la que seguramente no he vuelto a ver, o quizá sí, ahí están: con un perro atorrante, tomando mate y mirando nuestra alegre juventud… Tienen la edad que tengo yo ahora y observan con cierto rencor nuestra insolente actitud. No debería ver tantas películas norteamericanas llenas de efectos especiales: hacen daño, pero las vi. No puedo dejar de imaginarme metido en esa foto como si el tiempo no hubiera pasado, o –mejor aún– como soy ahora, para volver a abrazar a los que se fueron pidiéndoles que aprovechen la vida, que a veces no es tan larga como uno cree; para decirles a los que sigo viendo que no elijan mal a sus futuros cónyuges, para desearles suerte a los que se van a ir del país y brindar con todos por la vida. Pero no estoy en una película pochoclera. La vida ha pasado, rápida y lentamente, con esa contradictoria sensación de torbellino y cámara lenta. Ya no somos los mismos.
No se puede volver el tiempo atrás, pero quizá sí uno pueda contactarse a través de la vieja foto con la mirada limpia de la juventud, con la timidez disimulada en la actitud desafiante, barbilla hacia adelante y pelo largo (lo del pelo puede variar según la época). Quizá se pueda beber en la fuente de la juventud, esquivar los cantos de sirenas colagenadas y recuperar la arrogante rebeldía que nos hacía creer que se morían los otros y no nosotros, que la vida era una fiesta inacabable y que los sueños estaban ahí nomás. Miremos nuestros ojos limpios y luminosos, nuestra sonrisa tenue y malévola, nuestra seriedad sin arrugas, y –¡por Dios!– no comparemos, no comparemos el sol, la arena, el shortcito y la bikini, la melodía de la radio portátil y la máquina fotográfica no digital; no nos consolemos con tonterías y lugares comunes como: "Ahora soy más sabio" o "ahora he madurado". Creo que no sirve comparar. Sí recordar, llorar si hace falta por lo que uno perdió y pensar que, aunque sea menor en años, el futuro sigue siendo nuestro. Y quedan muchas fotos por sacar (digitales, claro).
Enrique Pintí, actor, productor y comediante argentino






Recordar es volver a vivir como dicen por ahi; tiene razón el tiempo nos da sabiduria con la experiencia. Veo en que en verdad te apasiona el arte, sobre todo al aspecto fotografico.
Tal cual lo dices...me apasiona el arte en general pero soy un enamorado de la imágen fotografica... porque esta como ninguna otra, nos da la posibilidad de elegir el momento o ese instante preciso, en que "esa maquinita" interior, que todos tenemos, no lleva a presionar el disparador de la cámara y plasmar en imágenes esos sentimientos, esas sensaciones,esas inquietudes, historias y vivencias que llevamos por la vida y que trasladamos a ella... además es una excelente via de comunicación (a pesar que los fotógrafos en general somos unos bichos raros!). aunmque en definitiva, creo que la fotografía, como arte no esta reconocida todo lo que merece, pero vamos en camino. Gracias por tus comentarios y hasta pronto.
Recordar es revivir. Lo malo es que revivir es morir un poco, al enfrentarse a lo que uno ha ido perdiendo por el camino.
No me gustan las fotografías antiguas, porque la nostalgia se vuelve color sepia y me arrugan el corazón en una esquina de la memoria. La verdad, prefiero recordar sólo las instantáneas que la vida me deja recordar en el soporte de los recuerdos intangibles.
Ainsss! Qué tiempos aquellos!
Nos vemos pronto. Tal vez un día, nos recordemos mirando una fotografía. Quién sabe, no hay nada imposible.
No, no creo que los fotógrafos sean bichos raros, creo que fotografían bichos raros, al menos eso nos parece cuando nos vemos después de algunos cuantos años!! jajaa
hermosa profesión, que admiro y disfruto clic clic
beso Raúl
Los que pasa es que recuerdos no mueren, los recuerdos son la raíz del alma y nuestro mojón en el pasado para vivir mejor (si hacemos los deberes!)en el futuro... y creo que un hombre sin memoria, es como un pueblo sin historia...no completa su presente ni avisora su futuro; navega sin rumbo en las aguas de la incertidumbre. En definitiva, creo, que los recuerdos son "cosas" que vamos atesorando en el galpón de la vida porque detras de cada acto, de cada acción que realizamos...hay un niño aprendiendo a vivir... Saludos, gracias por participar y hasta pronto.
Las fotos pueden ser los ganchos de los que colgamos nuestros recuerdos, y al ver una foto regresa a nosotros ese momento en que se disparo-clic- la maquina.
Lo triste es cuando el clic es en nuestro cerebro y esa cara que nos mira desde la foto no nos dice nada. Ignoramos quien es el tipo/a que nos mira desde el papel.
Ese tipo/a somos nosotros? ¿Se nos olvido? ¿Que otras vivencias se olvidaron ?
Gracias a las fotos, gracias a los fotografos.
Armiño negro