EL ARTE QUE “ROBA” LAS ALMAS
Según la creencia de algunos pueblos, la fotografía captura el alma de los retratados quedando ésta en posesión del artista. Rebatir esta sospecha puede resultar una tarea inútil
Cuenta la crónica las últimas bocanadas de aire de Guido Boggiani, artista, científico y fotógrafo italiano, en la espesura de la selva paraguaya. La investigación presume el cuerpo tendido en una hamaca junto a una bella joven de la tribu, los gritos ulteriores de los guerreros nativos que, a puro piedrazo, le destrozan el cráneo sin miramientos. Ocurre que el hombre era un ladrón.

El investigador fotográfico Abel Alexander cuenta, a más un siglo de la tragedia, que sorprende la diversidad de enfoques a los que se abocó Boggiani durante sus 40 años de vida en campos tan diversos como la pintura, la etnografía, la antropología, la literatura y la fotografía, esta última volcada con talento a documentar sus investigaciones científicas en Paraguay, Brasil y Argentina.
Su afán de explorador fue lo que lo convirtió, a la vista de algunos, en raptor de almas. En Buenos Aires alguien le habló de Paraguay, un país de grandiosos torrentes, selvas y tribus indomables. Su destino estaba marcado. En 1896 ingresa en la selva, creyendo que la única forma de estudiar a estos pueblos es conviviendo en sus campamentos.
Boggiani toma más de 500 fotografías que él mismo revela en medio de la selva. El explorador había registrado con su cámara las tribus angaites, leguas, sanapanás, caduveos, tobas, payaguás, bororo y chamacocos. Para estos pueblos las fotografías representaban un eminente peligro en la creencia que aquel acto “robaba” las almas que quedaban en posesión del fotógrafo.
El 20 de octubre de 1904, una expedición de rescate organizada por el explorador español José Fernández Cancio, halló el cuerpo de Guido Boggiani y su cámara enterrada junto a una serie de negativos, que más tarde fueron rescatados por otro especialista y llevados a Praga. Sus descendientes, acaso nuevos profanadores, han curado su obra que peligrosamente se exhibe en el Museo de Arte Hispanoamericano.
Inmersos o ajenos a ciertas creencias (¿dónde reside, en verdad, la coherencia de la razón?) sabemos que nuestro espíritu nos pertenece sin que nadie pueda venir a reclamárnoslo. En este caso, el autorretrato es una forma de afirmación de esa legítima propiedad. La serie titulada “Alter ego” de la fotógrafa argentina Constanza Piaggio viene a confirmar esa sentencia en bellas capturas de su propia silueta reflejada, en forma de sombra, sobre diversas superficies. A modo de ejemplo estético, las comparto aquí.
Visitar página web de Constanza Piaggio.
Sospecho que el crimen de Boggiani ha sido injusto. A contraprueba, observando nuevas series de fotografías tomadas a terceros que posan o aparecen en las imágenes, alcanzo a comprender los temores de los nativos paraguayos. En todo caso, será cuestión de prestarles el alma por un rato a los artistas que vienen a retratarla, sin venganzas y con ticket de devolución.
Otras fuentes: “El arte de robar el alma a los indios”, Abel Alexander, diario Clarín, noviembre de 2002.
“Robando almas muertas”, Redacción de Washington Hispanic.
“El español que robó el alma a un mapuche”, Noticias 24.







12 sep 2007 | 09:27 PM
Hermoso post, no tiene desperdicio!!! qué injusticia esta trágica desaparición de Boggani, el destino quizo que sea la actividad fotográfica que tan bien realizaba, la que lo llevara a la muerte...
Lindo homenaje le haz rendido Raúl y fuiste generoso al permitir que lo compratiéramos.
Marcela
12 sep 2007 | 09:28 PM
Perdón quise escribir BOGGIANI.