De una importancia excepcional, los originales de la colección de fotografías de Robert Frank rara vez se desplazan de su sede. Están en Buenos Aires en el Museo Isaac Fernández Blanco.
Un instante antes, un instante después.
La curaduría de Leila Makarius y Jorge Cometti, ha querido establecer con esta exposición en el Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco, una continuidad en la presentación de trabajos de destacados fotógrafos, -de dimensión internacional-, preocupados como ellos de rescatar el testimonio de las culturas del continente americano, en un ejercicio para construir una identidad de los habitantes del Nuevo Mundo.

Es así que la obra de Robert Frank se exhibe por primera vez en Sudamérica, destacándose especialmente que el autor, pese a su origen europeo, ha retratado lealmente a la sociedad norteamericana, a la que finalmente adoptó con su permanencia de sesenta años en el continente.
De la muestra nos interesa destacar particularmente los valores estéticos de las obras y las connotaciones sociales que se deducen de algunas de las imágenes.
En una primera etapa de realización sobresalen las fotografías obtenidas en distintos lugares europeos, las que en expresivo blanco y negro, nos obligan a transitar ya sea por senderos invernales del Boulevard Edgar Quinet de París (1949) en una bellísima toma, o nos invitan a sentarnos en una solitaria silla ubicada al costado del árbol deshojado, para esperar la sombra del verano (París, 1951).
Peculiar composición la del carretón detenido en una calle de París (1949) tomada en el que parece ser el instante preciso de la suspensión del movimiento de la caballería, pero expresando el deseo de continuarlo luego de esa brevísima fracción de tiempo interrumpido.
También se destaca la serie de escenas de la pareja debajo del paraguas (París, 1950), tomada desde cierta altura, que en su aparente desplazamiento entre grupos de sillas vacías nos convence de la intimidad protegida por el utensilio.
Existen otras tomas de Londres (1951/1952) de rara belleza en escenas de claroscuro acentuadas por la niebla en el paisaje, donde se destacan típicos personajes londinenses o carruajes de misteriosas puertas abiertas.

En cambio en las vistas costumbristas norteamericanas, llama la atención la pintura de los rostros y gestos de personajes anónimos en actitudes contemplativas o realizando maquinalmente distintos oficios.
También pueden observarse intrigantes escenas compuestas por figuras dispuestas frente a ventanas, con sus rostros semiocultos por flameantes banderas estadounidenses, como si éstas pretendieran anularlos y obligarlos a permanecer en el anonimato.
Todas estas imágenes denotan cierta frialdad de documento: los personajes en sus actitudes no transmiten emoción, parecieran encontrarse frente a un destino predeterminado en su obstinación de realización personal en la sociedad de consumo, como forma de vida en sí misma.
En estos aspectos creemos se trata de una temática en cierta forma provocativa, ya que se percibe no obstante la excelencia técnica, una crítica de la sociedad norteamericana, acentuada por la captación de paisajes carentes muchas veces de interés estético y la incorporación de palabras cuyo sentido y ubicación no siempre resultan comprensibles.

De su viaje por Perú en 1948, se muestra una fotografía de un personaje con su vestimenta típica del Altiplano que compone una toma ajena a lo folklórico y más cercana al estudio de valores humanos, en una excelente composición artística.
Queremos destacar especialmente la importancia excepcional del material de la muestra, presentando los originales de una colección que rara vez se desplaza de su sede, como asimismo el privilegio declarado por la elección de Buenos Aires como gran centro cultural para realizarla.
Las Fotografías publicadas están autorizadas para uso en prensa
Publicado por Julio Portela en Leedor.com







29 sep 2007 | 03:53 AM
Raúl como siempre, compartiendo información interesante con quienes nos damos una vuelta por aca.
Debe ser por eso que siempre vengo.... para aprender algo más.
Un beso
Marcela
29 sep 2007 | 03:02 PM
Marcelita, como le va?, este fotografo es de origen Suizo, aunque vivio la mayor parte de su vida en Estados Unidos, es otro de los grandes de la fotografía. Escribio (con luz) su mejor obra con el libro Los Americanos (1958). Frank, obtuvo ( una especie de beca) especial de la Fundación Guggenheim en 1955 para viajar a través de los Estados Unidos y fotografiar a la sociedad de todos los niveles sociales, en una serie de viajes de carretera durante los dos años subsiguientes, en los que tomo unas 28.000 fotografías. Solo 83 de estas fueron seleccionadas por él para ser publicadas en ese famoso libro, donde se puede ver, con una dosis alta de ironia y severa critica, la marcadas diferencias sociales y raciales, entre otras cosas. Saludos y dos besos.