Imagen con debate...
La memoria histórica parece que tenga que permanecer en el olvido para algunos; para otros es algo tan asumido y normalizado que se pueden hacer preguntas sin ofender. Y hasta se puede interrogar a una fotografía para saber más de la Guerra Civil, como han hecho Raúl M. Riebenbauer y Hugo Doménech en su documentalLa sombra del iceberg.

¿Una recreación de una recreación? Un doble de Federico Borrell, en un fotograma de La sombra del iceberg. - Público
La famosa fotografía atribuida a Robert Capa El miliciano muerto, fue portada de la revista Life en 1937 y dio a conocer mundialmente el conflicto español. Hoy queda como resumen del drama que vivió el país, pero, según las fuentes de la investigación que han realizado Riebenbauer y Doménech, la simbólica instantánea no era una captura de la muerte misma, sino una puesta en escena que un miliciano republicano podría haber hecho para amenizar la espera hasta el combate.
Doménech, que además de ser director y guionista del documental, es profesor de Fotoperiodismo en la Universidad Jaume I de Castellón, contagió su fascinación por esta fotografía a Riebenbauer, periodista, y durante tres años ambos no han cesado de buscar respuestas a las preguntas que planteaba la imagen.
Sin teleobjetivos
"No queríamos destruir mitos ni cercenar el simbolismo de aquella imagen, sólo buscábamos la verdad"
Capa y su mujer, la también fotógrafa Gerda Taro, habían llegado al cerro Muriano, cerca de Córdoba, y tomaban fotos intercambiándose la cámara para narrar, conforme la técnica les permitía, la guerra. "Las limitaciones de la época no permitían hacer una fotografía como aquella. No había teleobjetivos, tendrían que haber estado muy cerca del miliciano y ni respirar entre las balas para que no temblara la imagen", comenta Hugo Doménech.
En pleno frente, Taro y Capa no ponían nombre a los personajes que retrataban. La identificación del miliciano vino en 1995; fue una intuición que el historiador Mario Brotons hizo pasar por certeza en su libro Retazos de una época de inquietudes. Lo identificó como Federico Borrell y la hermana del marido de este, única familiar viva, vino a confirmarlo.
Aquello se convirtió en una noticia mundial, sin embargo, la investigación demuestra que la identificación era falsa. "Aunque esto no le resta mérito a Borrell, fue uno más de los que no volvieron de aquella guerra. No queríamos destruir mitos ni cercenar el simbolismo de aquella imagen, que para nosotros sigue intacta, sólo buscábamos la verdad", explica Doménech.
"Lo que sí nos interesa es que la gente que vea el documental reflexione sobre si lo que viene en la portada de los periódicos o en los telediarios es verdad simplemente porque lo dicen las noticias", señala Riebenbauer.







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