
Gripe A
Bajo influenza
La gripe mató a principios del siglo pasado a más personas que la Primera Guerra Mundial. Aun antes de su última variedad conocida, la llamada “porcina” –aunque los cerdos no son una novedad en esta historia–, causa un millón de muertes al año. La historia de un virus que muta permanentemente y no se deja ganar.
Los científicos han llegado a decir incluso que el virus de la gripe era, fuera de broma, extraterrestre. Y no lo dijo un fanático de los ovnis. Lo dijeron dos astrónomos.

Los científicos han llegado a decir incluso que el virus de la gripe era, fuera de broma, extraterrestre. Y no lo dijo un fanático de los ovnis. Lo dijeron dos astrónomos.
Un virus de gripe tiene el 0,001% del contenido genético del hombre, muta más rápido que ShowMatch sin rating y liquidó, en una misma barrida, a más personas que el propio ser humano: 20 millones –hay quienes arriesgan 50– perecieron en 1918 durante la llamada gripe española, un número mayor de víctimas que la Primera Guerra Mundial. Un holocausto médico comparable a la muerte negra en la Edad Media y al primer azote de la peste bubónica en tiempos de Justiniano.
Si ve la imagen microscópica ampliada y en 3 D del virus de la gripe, verás que no mide más de 120 nanómetros –una mierdita 10 mil veces más pequeña que un piojo–. Pero visualmente es algo espléndido: un embrión fulgurante, envuelto en filamentos, perfecto como piedra preciosa, redondo como una papa cubierta con alfileres. Los filamentos se llaman glicoproteínas: parecen cabellos diminutos –si te acercás aún más, se asemejan a hongos y batatas–, algo que les permite adherirse a las células, ingresar, infectarlas, multiplicarse y luego salir de ellas para hacerle a las demás una visita.
Es un virus tan escurridizo que, hasta hoy, los científicos más importantes del planeta no han podido con él. Saque cuentas: Thomas Francis Jr. inventó la primera vacuna contra la gripe en 1944 inyectándo el virus en huevos de gallina y, 65 años más tarde, sigue más vivo que nunca. Según la Organización Mundial de la Salud, se lleva entre medio y un millón de vidas al año, afecta hasta al 20% de la población adulta –40% de los niños–, y ocasiona en la Argentina 3.500 muertes –unas 20 mil internaciones anuales, 10 defunciones diarias–.
“La gripe es una enfermedad misteriosa, no del todo comprendida, y con una historia contradictoria”, la describieron los historiadores Frederick Cartwright y Michael Biddiss, en su libro Grandes pestes de la historia. “En realidad, no es una entidad única, sino una combinación de enfermedades causadas por una mezcla de virus de mutación rápida, o bien por el entrecruzamiento entre la existencia de una forma humana con algún virus de otro animal”.
Por lo pronto, es más antigua que el hombre.
“Los virus son muy anteriores a la raza humana, e incluso más remotos que el primer organismo multicelular de la Tierra”, dice Mario Lozano, profesor y vicerrector de la Universidad Nacional de Quilmes y autor del libro Ahí viene la plaga, una excepcional historia de las bacterias y los virus que conviven alegremente con nosotros. Hay registros de Hipócrates, en el año 412 antes de Cristo, en la Antigua Grecia, que dan cuenta de gente que padecía de frío, dolor de huesos y fiebre alta. Y en el 430 A. C. Tucídides registró una epidemia en Atenas que, creen los historiadores, era producto del virus de la gripe. Milagrosa e indirectamente, la gripe disparó la creación de la penicilina, mientras Alexander Fleming buscaba que su laboratorio fuera lo suficientemente antiséptico para aislar el virus y estudiarlo con detenimiento; de hecho, estuvo casi diez años sin prestarle atención a su descubrimiento.
Fuente: http://criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=25878
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