Política

En El Calafate falleció un estadista

El ex presidente Néstor  Kirchner falleció esta mañana el El Calafate debido a una afección cardíaca. El mandatario se encontraba con la presidente Cristina Fernández de Kirchner en su casa de esa localidad santacruceña. El ex presidente Néstor Carlos Kirchner falleció en la mañana de hoy, miércoles, alrededor de las 9.30, en el sanatorio José Formenti de El Calafate, minutos después de ser internado de urgencia por una afección cardíaca. Al parecer, el titular del PJ habría sufrido dos paros cardíacos que le causaron la muerte.Oficialmente, se informó que el deceso se produjo por un “paro cardiorrespiratorio con muerte súbita”.

En tanto, el jefe de Gabinete Aníbal Fernández ya dio las primeras instrucciones para que se comience a disponer todo para el velatorio habitual que reciben los ex mandatarios en el Congreso de la Nación, una vez que el cuerpo de ex titular de la Unasur sea trasladado a Buenos Aires.

Definido como un "animal político" por sus defendores y detractores por igual, el ex-presidente,, fue un hombre de convicciones póliticas arraigadas fuertemente en los los derechos humanos, la justicia social y el bien común. Un luchador nato en lo que crei, defensor a ultranza de sus ideas, un constructor de poder inigualable, un estadista apasionado que seguramente dejará una vació inmenso, casi imposible de llenar. Seguramente a partir de hoy, muchas seran las voces que recordaran, tal o cual capacidad, hablaran de su pasado como presidente, de sus acciones y tambien de sus omisiones. Será un recordatario y un anecdotario sobre un de los hombres que ha escrito la historia reciente de nuestro país. Hoy es un día de dolor para la familia Kirchner. Los buitres de siempre estaran contentos y aliviados, pero seguramente la hipocrecia de muchos se mostrar imperterrita como en muchos otros momentos hístoricos y buscará la forma de sacar un redíto pólico y economico de una desgracia que eluta a millones de argentinos. Los grandes hombre que marcaron un rumbo, siempre han hecho algo más que hablar;  actuaron ejecutivamente de acuerdo a sus ideas y convicciones.  Para bien o para mal. (RG)

Para llegar a la Casa Rosada, en 2003, le resultó clave el apoyo de Eduardo Duhalde y el sostén de las líneas económicas que había trazado Roberto Lavagna. La defección de CM para el balotaje de ese año le impidió alzarse con una victoria segura y un porcentaje de votos más legitimante que sus 22 puntos en primera vuelta.  Sus primeros meses de gestión provocó grandes cimbronazos y fue dando señales de su estilo: apenas había asumido usó la cadena nacional para confrontar con una Corte Suprema desprestigiada. Más tarde encaró su renovación, uno de los hitos más aplaudidos de su gestión.

Otros destacables fueron el fuerte impulso a los juicios por delitos de lesa humanidad, el canje de la deuda en default y el pago al FMI. También estrechó lazos con Brasil y el resto de América latina, aunque su principal socio estratégico terminó siendo -no sólo política sino económicamente, ante los mercados cerrados para el país- la Venezuela de Hugo Chávez.

En las alianzas políticas, fue oscilante y pragmático. Rompió con Duhalde a los pocos meses de llegar a la Rosada. Para las legislativas de 2005 y la sucesión presidencial experimentó con la concertación plural y la transversalidad, renegando de las estructuras tradicionales del justicialismo. Luego, y sobre todo cuando el conflicto con el campo erosionó la base electoral de su esposa, emprendió el camino inverso y se recostó con fuerza en el Partido Justicialista.

De hecho, además de diputado, era titular del PJ, un cargo que amagó dejar tras la derrota electoral del año pasado. Su último lugar formal en la arena pública fue la Secretaría General de la Unasur. En lo informal, nunca dejó de participar en la toma de decisiones del Gobierno.
En el momento del traspaso del poder a su esposa, Cristina Fernández, había comentado jocoso que iba a dedicarse a un taller literario: nadie pensó en otra opción que no fuese continuar con su ritmo de hacer política, con 20 años en el poder, y a pesar de los recurrentes problemas de salud.